Objetivo: ser responsable con los animales en Filipinas

Nadar con el tiburon ballena en Puerto Princesa

“Go! Go! Go!”, grita una voz en la proa del barco. La alarma indica que saltes al agua y, al oírlo, te precipitas sin pensarlo. Al caer… ¡uau! Ahí está. El pez más grande del mundo. Sosegado, pacífico, salvaje, mantiene el ritmo con interminables coletazos. Te reta a seguirle, a fuerza de apnea y brazada, para perderse finalmente en la oscura profundidad.

El bochorno tropical se sostiene en el ambiente, los árboles frondosos crean un laberinto natural y el sonido de pájaros e insectos conforman una banda sonora envolvente. Por allá en medio andas tú, escudriñando sigilosamente ramas y hojas con la mirada, en busca del primate más pequeño del planeta.

Tiburones ballena y tarseros son grandes protagonistas en Filipinas, algo que resulta tan excitante como amenazador. Aunque supone una ocasión irrepetible para amantes de los animales, también se convierte en una oportunidad de negocio para empresas sin escrúpulos. Por esta razón, debes de ser muy consciente a la hora de elegir el dónde y el cómo. Aquí tienes algunas claves para detectar qué actividades encajan y cuáles no en el modelo de turismo responsable.

Nadar con el tiburón ballena en Filipinas

Hazlo en Puerto Princesa (Palawan) o en Donsol (sur de Luzón), pero nunca en Oslob (Cebú). Esta idea debe quedar clara desde un inicio. ¿Por qué? Por una razón de principios. Mientras en los dos primeros destinos te conducirán mar adentro hasta el entorno salvaje del tiburón ballena, en el tercero se los reúne de manera antinatural en un trozo de mar cercano a la playa. ¿Ves la diferencia? Pues hay más.

La experiencia en Puerto Princesa dura unas seis horas, algo razonable teniendo en cuenta que la ruta migratoria se halla a unos 45 minutos del embarcadero y que encontrar al gigante gentil no es tarea fácil. Se cuenta con la ayuda de los pescadores locales y de los guías, que se dedican a buscarlos siguiendo algunas señales. Cuando el tiburón ballena sube a la superficie, también lo hace el plancton y los pequeños peces con que se alimentan. Esto atrae a grupos de gaviotas que bajan al agua para aprovechar la situación. Si ocurre, tratan de distinguir la aleta en el agua y dan la señal de “go!”.

Aunque el avistamiento de tiburones ballena está prácticamente garantizado, nunca se sabe cuántos podrás ver: dos, cuatro, seis, ocho… dependerá del mes en que viajes (entre abril y noviembre es temporada) y de la suerte que tengas. Nosotros vimos seis, aunque llegamos a esperar hasta media hora entre uno y otro. Las normas son claras al lanzarse: nada de tocar. Hay que limitarse a bailar con el pez gigante, en paralelo, como si fueses uno más, para dejarlo marchar hacia las profundidades segundos después.

El procedimiento en Donsol es el mismo que en Puerto Princesa, pero en Oslob es distinto. La actividad, en total, dura media hora. Solo eso ya debería encender todas las alarmas, pues significa que la zona de baño está próxima a la playa y que encontrarlos será fácil. Los visitantes denuncian, además, un fuerte olor a pescado, consecuencia del aceite que se lanza para atraer al animal. Y que la zona está repleta de embarcaciones con turistas, cuando en Puerto Princesa salen como máximo dos barcos.

Otro indicativo dudoso es que los tiburones ballena se acercan a las personas y nadan solo por la superfície. ¿Eso te parece natural? Absolutamente no. Es el efecto ocasionado al alimentarlos. El resultado no es beneficioso, tal y como apunta la Fundación FAADA. El gigante relaciona humanos con comida y confía en ellos, algo letal si se topan con cazadores furtivos. A parte de que se interfiere en sus ciclos vitales y migratorios.

Nadar con el tiburón ballena es una experiencia única, pero debe elegirse bien. Oslob es el destino más popular, quizás para muchos el único conocido, pero ahora sabes dónde puedes hacerlo de modo respetuoso y responsable. Contigo puede empezar el cambio.

Conocer a los tarseros en Bohol

Si hay un animal en el mundo que simboliza la libertad, ese es el tarsero. Prefieren morir a vivir enjaulados. Literal. De hecho, se suicidan golpeándose brutalmente la cabeza contra los barrotes. Por eso en este caso también deberás vigilar con el dónde. La zona más popular para conocer a estos pequeños primates en Filipinas es la isla de Bohol, donde existen dos centros: la Tarsier Conservation Area (Loboc), de moralidad dudosa, y la Philippine Tarsier Sanctuary (Corella), la mejor opción.

Lo cierto es que en la última década la situación ha mejorado un poco. Hasta el 2011, era habitual que algunos locales capturaran al pequeño primate para exhibirlo en tiendas u oficinas como reclamo turístico. A partir de esa fecha, el gobernador de Bohol, en colaboración con el Departamento de Medio Ambiente y Recursos Naturales, requisó todos los ejemplares en cautividad y los liberó cerca de la Reserva de Tarseros de Loboc. Mucha gente, no obstante, aún critica duramente las prácticas en este centro: se alimenta a los animales a mano, se los mueve para mostrarlos a los miles de visitantes que abarrotan cada día el lugar y no está prohibido hacer fotos con flash. Además, aquí siguen expuestos a los depredadores y cazadores furtivos.

El lugar más adecuado es el Philippine Tarsier Sanctuary, en Corella, el único que tiene detrás una fundación que vela por los derechos de estos pequeños primates: la Philippines Tarsier Fundation (PTF). El procedimiento aquí es el siguiente: los guías se levantan por la mañana, entran en la reserva y detectan dónde están los tarseros; cuando llega el visitante, entra en grupos de solo dos o tres personas para acercarse a los animales y fotografiarlos sin flash en una ruta de unos diez minutos.

La realidad es distinta a la de Loboc: el recinto reproduce a la perfección el entorno salvaje de los tarseros, los cuidadores no los alimentan, solo les facilitan el trabajo encendiendo una luz ultravioleta en una zona concreta de la reserva para atraer a los insectos, ni tampoco los tocan para moverlos o exhibirlos. Además, el precio de la entrada (60 php) se invierte en la conservación de estos animales en peligro de extinción.

 


 

INFORMACIÓN PRÁCTICA

Mapa de empresas comprometidas con los animales en Filipinas

Bañarse con el tiburón ballena en Puerto Princesa

Dolphin and Whales Travel and Tours

399 Rizal Avenue. Puerto Princesa City, Palawan, Filipinas

[email protected]

Precio: 1700-2000 php/persona (unos 30 euros). Incluye transporte del hotel al muelle, gafas y tubo de snorkel, aletas y comida a bordo.

Dónde ver los tarsiers en Bohol

Philippine Tarsier and Wildlife Sanctuary

KM. 14 de la carretera entre Canapnapan y Corella, Bohol, Filipinas

Desde Tagbilaran (capital de Bohol) se puede llegar tomando el yipni en la estación de autobuses dirección Sakatuna por 25 php/pers.)

Precio: 60 php / persona (1 euro)

Para más información sobre el turismo responsable con los animales en Filipinas, visita la web de la Fundación FAADA.


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